lunes, 1 de noviembre de 2010

Cuando uno despierta de una pesadilla agradece que haya sido un sueño, pero cuando la vida te golpea desearías estar soñando. Podés no distinguir si estás despierto o dormido pero sabés perfectamente que es una pesadilla.
Sin sueños, la vida no tendría sentido. Pero vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. Vivir despierto significa que el dolor duela, sin anestesia, y que la felicidad nos mantenga con los ojos bien abiertos.
La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar.

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